LA
MUERTE ENGREÍDA
Autora:
Eliana Flórez Pineda
La muerte tocó a mi puerta,
dejando un leve sabor a tristeza.
Me miró, engreída, y rodeó
mi aposento.
La muerte se burló de mí,
y en un acto de astucia, me burlé de
ella.
Le hice cosquillas, y tuvo que irse.
Intentó asustarme con muecas,
pero las mías surtieron más efecto;
la espanté, y pálida se marchó.
Engreída, quiso volver:
me dejó sin aire, sin respiración,
por cortos segundos.
Nos enfrentamos en la mitad del túnel,
ella elegía la oscuridad, yo la luz.
La muerte engreída se creía vencedora.
Se atrevió a acariciarme,
queriendo engañarme;
y yo, con la misma intención,
acaricié su fría presencia.
Entonces, la muerte engreída
se compadeció de mis tiernas caricias.
Lloró... y me dejó vivir.
Entre sombras y luz
